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Escuchando el Silencio en la Red

17 Abr

Imagen: Propia

Imagen: Propia

Si lo piensas bien, los grandes entrevistadores suelen hacer buenas, muy buenas y extraordinarias entrevistas.

Son capaces de realizar preguntas importantes en el momento preciso, justo cuando su entrevistado se encuentra en ese momento en el que tiene ganas reales de contar cosas porque se encuentra relajado y a gusto con su interlocutor. Es decir, se ha creado el ambiente necesario para que la entrevista y sus preguntas no sean percibidas como invasivas para la persona que tiene que responderlas.

Y precisamente, esas grandes preguntas con sus grandes respuestas, vienen precedidas de momentos de elocuentes silencios que invitan a preguntar y responder de modo extenso y sincero.

Castigando a nuestros internautas

En las redes sociales, lo que habitualmente realizamos, es la divulgación de contenidos que nos resultan interesantes e importantes de compartir con los demás a través del vasto universo que es Internet. Y lo hacemos de modo que se perciba como una necesidad imperiosa para nuestro visitante; es decir, tratamos de imponérselo de modo inconsciente, existiendo por lo tanto, una direccionalidad hacia la cual el visitante se tiene que sentir inclinado sin que se le otorgue otra posibilidad de acción.

Dejamos de ser conscientes en algunas ocasiones (a veces demasiadas), del grave “agobio” al que sometemos  a nuestros oyentes de la Red. Literalmente los inundamos con la información que les compartimos, con la premura de que han de compartir la información y los contenidos antes de que caduquen en un efímero tiempo de relevancia de los mismos; ya que si por algo se caracteriza este medio es precisamente por eso, por ser efímero, por su corta temporalidad ya caduca.

Esta situación de caducidad temprana en la información nos lleva a inundar con nuestra presencia a los usuarios, a gestionar los contenidos como meras mercancías de uso y consumo residuales; y todo ello, nos conduce a ser percibidos en muchas más ocasiones de las que realmente somos capaces de percatarnos, como spam.

Dejamos de tener el interés que despertábamos, perdemos seguidores y, lo que es aún peor, que sean nuestros contenidos reportados como spam en la Red.

Entonando el “Mea Culpa”

Para mantener el interés que despertábamos en un principio con nuestros contenidos, debemos de ser capaces de tener la templanza suficiente como para ser pacientes en la publicación de los contenidos, bien sean propios o aportados por terceros.

En ese espacio informativo en el que “no estamos” (nuestros silencios), podemos centrarnos en escuchar el murmullo de la Red; comprenderemos lo que se cuenta, lo que se comenta, lo que los internautas demandan como relevante, importante o trascendente para ellos.

Se trata  de tener presencia y escucha activa para comprender el mundo que nos circunda en este universo digital.

La toma de conciencia y la redención

El poder de esos silencios son los que nos van a permitir discernir con una mayor claridad hacia donde dirigir el foco de nuestra atención cuando seamos generadores, divulgadores (o ambos a la vez), de los contenidos y conocimientos que transmitimos a los usuarios.

También nos va a permitir conocer en primera persona el modo en el cual nuestros usuarios, lectores y seguidores esperan recibir nuestros aportes comunicativos y en que cantidad están dispuestos a hacerlo. Estaremos por tanto, en disposición de ser auténticos transmisores y de ser asertivos con y la comunidad de la que formamos parte; podremos reflexionar sobre nuestro entorno, sobre nuestros contenidos, sobre nuestro papel en la red como transmisores de la información y los conocimientos; así como del alcance y repercusión que éstos tienen sobre nuestra red próxima y extensa de contactos, usuarios, seguidores y lectores.

Es decir, podremos ver con mayor claridad el alcance que nuestras acciones tienen y podremos valorar fehacientemente el impacto que ellas provocan.

Y tú, ¿has escuchado alguna vez los silencios en la red?

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1 comentario

Publicado por en 17 abril, 2013 en C.M., Inicio

 

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Una respuesta a “Escuchando el Silencio en la Red

  1. Olga Gutierrez

    17 abril, 2013 at 8:54 pm

    Que razón tienes, en la red tu dejas la semilla y la cuidas pero hay que esperar y tener paciencia para que crezca. La infoxicación que mal hace….

    Por otro lado el título me recuerda a una estrofa de una canción del Último de la Fila: “si lo que tienes que decir no es mas bello que el silencio no lo vayas a decir”, http://youtu.be/TJQ9KasVL_U

     

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