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El arte efímero, el Tiempo

29 May

Imagen: MorgueFile

Imagen: MorgueFile

Recientemente he decidido guardar silencio durante el pasado fin de semana en las redes sociales. He dejado de lado el seguimiento de los perfiles creados en Twitter, Google+ y Linkedin.

Este pequeño desligamiento de mi vida virtual en la red ha sido en realidad una necesidad auto-impuesta de desinfoxcicacón (literalmente) de la Red.

Sin darnos muchas veces cuenta, nos convertimos en esclavos de nuestro propio “yo” digital, permitiendo que él mismo se convierta en un tirano que no nos permite adecuarnos a horarios convencionales.

En definitiva, nos transformamos en autómatas infoxicados de la Red. Vamos a velocidad de vértigo y, si no creamos los contenidos, los compartimos, los difundimos e interactuamos con ellos en cuestión de minutos, todo eso no valdrá porque, sencillamente, ya es pasado y no interesa a nadie.

El Tiempo es relativo

El hecho de que un contenido sea o no antiguo, no lo ha de marcar la hora y/o la fecha en la que se ha realizado, sino la validez de los argumentos que esgrime en el desarrollo de esa información y lo que aporta.

Lo que para unos es efímero y carente de validez alguna, para otros, puede ser un contenido muy valioso; puede constituir un verdadero tesoro.

Cuando nos encontramos frente a los contenidos, lo más importante que debemos tener presente es la validez de esos contenidos, no cuando fueron creados. Hemos de huir de esa creencia malintencionada que nos han impuesto como verdad absoluta de, que si un contenido no es lanzado a la Red justo al instante posterior de su creación, ya no valdrá nada. Pues bien, si algo he aprendido a lo largo del paso del tiempo es que las verdades absolutas no existen, pero si existen un amplio campo de “quizás” que, resultan ser muy abundantes, amplios y muy apetecibles de ser investigados.

Los límites del Tiempo

Tanto las definiciones como el tiempo, tienen un aspecto en común; nos limitan, dicen lo que somos y quienes somos. Y toda definición, implica una limitación; una barrera imaginaria, ficticia, que nos “impone” lo que podemos hacer o no.

Esas limitaciones lo que provocan es que no desarrollemos todas nuestras capacidades o, en su defecto, que no seamos capaces de desarrollar al menos una tan simple y compleja a la vez como es el ser creativo; y por lo tanto, originales y únicos. Y sin embargo, todos nos piden (y en algunos casos hasta nos lo exigen), que lo seamos; que seamos creativos.

Esos límites también nos van a definir en el resto de las facetas de nuestra vida, así como en el modo en el que vamos a interactuar con nuestro entorno y nuestra realidad. Están encaminados a que no nos movamos de nuestra zona de confort; esa zona donde estamos seguros, donde nunca nos sucederá nada malo, y si salimos de ella, ¡los dragones nos comerán!

Sin embargo, para poder ser creativos y originales, tal y como se nos pide, debemos de abandonar nuestra zona de confort y entrar en conflicto con nosotros mismos, nuestros conocimientos y capacidades.

Es ahí donde está el riesgo. Un riesgo que ha de ser controlado para no hacernos daño de verdad y que éste sea irreparable. Pero es donde podemos aprender, desarrollar nuestras capacidades y evolucionar tanto como personas como profesionales.

En definitiva, se trata de ampliar esos límites, esas definiciones impuestas y crear las nuestras propias.

Time it´s on my side

Cantaba Denzel Washington en la película “Fallen”:

– “Time it´s on my side… Yes it is!”.-

¡Qué gran verdad!

Cuando nos abstraemos de la esclavitud habitual del tiempo y recuperamos el nuestro propio (nuestro pulso), parece que las horas sean eternas y los días infinitos. Recuperamos el pulso y podemos observar desde la distancia la velocidad de la red.

Es en esos momentos donde podemos ver cómo interactúan los contenidos en la red y los podemos capturar para ser diseccionados bajo nuestro microscopio. Aprendemos, reflexionamos y nos vinculamos (o no) a ellos.

Aprendemos a aprender de los demás, conformarnos de nuevo nuestra realidad virtual y conseguimos desintoxicarnos del exceso de información.

Así podemos nuevamente sumergirnos en la red sin dejar de ser únicos y originales (también en nuestros contenidos).

Cuando estamos fuera de la red podemos comprobar que la carrera real de los Social Media, distan mucho de ser el que más seguidores tiene, de ver en las analíticas lo bien que lo hacemos, que las acciones de nuestro SEO consiguen que los buscadores nos quieran más y mejor y  que el ROI nos reporta los beneficios esperados y deseados.

El Social Media, no es un sprint, es una maratón. Debemos prepararnos para ella, ya que la maratón no la gana quien más rápido corre, sino quien se muestra más constante y regular en sus esfuerzos, dosificándolos para cuando las fuerzas flaqueen poderse adaptar y salir victorioso.

Es una tarea constante de emprendimiento que nos exige estar aprendiendo de forma habitual, obligándonos a reinventarnos para poder ser originales y que nos sirve como guía para afrontar ese umbral de incertidumbre en el que nos tenemos que saber mover (justo entre nuestra zona de confort y nuestra zona de aprendizaje), para ser realmente creativos y dueños de nuestro tiempo.

Y tú, ¿eres dueño de tu tiempo?

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2 comentarios

Publicado por en 29 mayo, 2013 en C.M., Inicio

 

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2 Respuestas a “El arte efímero, el Tiempo

  1. Olga Gutierrez

    29 mayo, 2013 at 1:12 pm

    Y con niños se agudiza el complejo de culpa. Qué razón!

     

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